SANTIAGO.- Durante lo que va de este año, varios colegios
británicos han optado por implementar la denominada política de uniforme de
género neutro, esto es permitir que niños y niñas usen faldas o pantalones
según su preferencia, o bien establecer una vestimenta unisex que les acomode a
todos los alumnos.
En mayo pasado, Elly Barnes, fundadora de Educate &
Celebrate -que busca transformar a los colegios y organizaciones británicos en
lugares amigables con la comunidad LGTB- , señaló a "The Guardian"
que más de 120 establecimientos ya tenían una política de uniforme de género
neutro, y que la iniciativa se implementaba más rápidamente en los colegios
primarios que en los secundarios.
Hoy, cuatro meses
después y con el inicio de un nuevo período escolar en ese país europeo, varios
otros colegios se han unido a la medida. El último en implementarla fue el
Prior School, de la ciudad de Lewes, en el condado de East Sussex, que hace
algunos días envió un instructivo que prohibía las faldas para las niñas y
ordenaba que todos los alumnos debían usar pantalones grises, camisa, chaleco y
corbata en invierno, y poleras y pantalones cortos en los meses más cálidos.
La política se aplica a los niños y niñas de entre 11 y 12
años, aunque si alumnos mayores quieren seguirla, les está permitido.
"Este uniforme ha sido diseñado específicamente en respuesta a los muchos
asuntos y sugerencias planteados por padres, estudiantes y personal
escolar", explicó el colegio en un comunicado publicado en su sitio web, y
agregó: "Específicamente, aborda los temas actuales de desigualdad y decencia".
En este sentido, Tony Smith, director del establecimiento,
indicó a "The Telegraph" que había recibido muchas quejas respecto a
que las faldas de algunas niñas eran demasiado cortas, y a por qué los niños
debían usar corbatas y las alumnas no. Sin embargo, Smith reconoció que otra
razón que los motivó al cambio, es el creciente número de alumnos transgénero
que tiene el colegio. "Tener el mismo uniforme es importante para
ellos", afirmó el director.
Una visión que no todos comparten, como lo dejó en claro una
apoderada que declaró al periódico Brighton Argus: "Mi hija dijo que ella
tiene un género y es mujer, así que ser de género neutro cuando ella sí tiene
uno es un gran tema para ella, ella está orgullosa de ser mujer".
¿Una medida a imitar? "Me parece fantástico que puedan
existir este tipo de iniciativas porque va a permitir que justamente niños y
niñas se sientan más libres de poder ser quienes son", opinó Diego
Poblete, director ejecutivo de la Fundación Todo Mejora, organización chilena
que busca promover el bienestar de los niños y niñas adolescentes que sufren de
discriminación por su orientación sexual e identidad de género.
Eso sí, Poblete puntualizó que la política de uniforme de
género neutro es positiva siempre y cuando resguarde el marco de libertad de
exploración de alumnos y alumnas.
"La idea es que, al no tener un patrón de género
determinado, ellos y ellas puedan experimentar con qué género o, más bien,
expresión de género se van sintiendo más identificados", explicó.
Consultado respecto a si conoce algún colegio chileno que haya implementado una
medida similar, Poblete señaló que no, pero que sí hay establecimientos que
están avanzando en otro tipo de iniciativas.
"Por ejemplo, el Liceo Carmela Carvajal ya tiene una
oficina de diversidad donde estos temas se están instalando al interior de la
convivencia escolar y eso me parece que es interesante", sostuvo. ¿Es
posible implementar la política de uniforme de género neutro en Chile? "Me
parece que en Chile todavía estamos en un tránsito para sacarnos un poco esta
nube de género y, desde ese punto de vista, creo que falta aún (...) Aún nos
falta como sociedad poder ir avanzando hacia mayores libertades desde la
perspectiva humana en la expresión del género", consideró el director
ejecutivo de Todo Mejora.
Por su parte, Nikki Raveau, directora de la Fundación
Transitar afirmó que ella más bien es de la opinión de eliminar los uniformes
de colegio más que neutralizarlos. "Esa cosa de neutralizar el uniforme y
que siga siendo muy uniforme, no me parece tan interesante.
Sí me parece que los alumnos tengan más opción de elegir, es
decir, que niños y niñas puedan optar por el tema de la falda o no",
explicó a Emol. En este sentido, Raveau aclaró que a edades tempranas hay
personas que son de género no binarios, es decir que combinan la masculinidad y
la femineidad, no solo como un juego, sino que también en relación a un tema de
identidad, de propuesta y de cómo ellos vivencian y expresan su género.
Así, su propuesta es que los escolares siempre dispongan de la
mayor libertad de optar, fluir y moverse entre uniforme y fuera de este. Y que
en caso de que el uniforme sea inevitable, siempre se ofrezca la mayor gama
posible entre faldas, pantalones y otras opciones, "que siempre las
hay", concluye.

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