INFORMATIVO 911: ¿Por qué cada lanzador abridor no se convierte en un Alex Wood?

viernes, 8 de septiembre de 2017

¿Por qué cada lanzador abridor no se convierte en un Alex Wood?

Si hay un buen ejemplo de lo que es la estrategia de aperturas cortas, es Alex Wood, la sorpresiva estrella de los Dodgers de Los Ángeles.

Con 14-2, tiene la cuarta mejor efectividad de la Liga Nacional entre los abridores (mínimo de 100 entradas), el tercer mejor WHIP, y el quinto mejor FIP. Además nunca ha lanzado más de 100 pitcheos en una apertura, y en 13 de sus 21 salidas, ha sido sacado antes de su lanzamiento 90, incluso en cinco casos en los que estaba llevando una blanqueada.

Estas dos oraciones comparten un párrafo porque se supone que tienen alguna relación causa. Porque Wood no llega lejos en los partidos, no está viendo sus números siendo arruinados por lanzamientos adicionales hechos con cansancio al final de las aperturas. (Ya sea por fatiga o familiaridad o una combinación de ambas, los abridores lucen considerablemente peor la tercera vez que se miden a un bateador en un partido que en las primeras dos). Y porque él sabe que no se le va a pedir que haga 115 lanzamientos, puede canalizar más de su energía en los 90 lanzamientos que sabe que sí va a hacer. Finalmente, desde la perspectiva de los Dodgers, ellos pueden reemplazar a Wood con relevistas, quienes como grupo tienen una efectividad menor que los abridores, ya que ellos vienen frescos y se miden a bateadores que no han visto antes. ¡Es algo brillante!

Excepto por un problema: Solo hay una cierta cantidad de relevistas buenos en un equipo, y mientras más entradas se les pide menos resultados concretos se obtienen. Convenientemente para los propósitos de este artículo, esto ha sido un problema para los Dodgers en las salidas de Wood: Sus relevistas han tenido efectividad de 4.30 luego de su salida del partido. 

Eso es peor que la efectividad de 3.16 que ellos tienen en general, y podría ser incluso peor si Wood se quedara unos 20 lanzamientos más por partido. Por otro lado, quizás valga la pena reemplazar un lanzador ligeramente mejor (un cansado Alex Wood) con uno ligeramente peor (El quinto relevista en la gráfica de profundidad) si es parte de un gran cambio de roles (90 lanzamientos en vez de 115) que ayude a convertir a un lanzador bastante bueno (Alex Wood) en un as (el nuevo Alex Wood). Ese es el cálculo. Es algo complicado e involucra muchas interrogantes desconocidas.

Pero he aquí lo extraño. Sí, las aperturas de Wood son emblemáticas de una estrategia que la liga ha abrazado por completo. Sí, esta estrategia ha afectado grandemente la división de labores entre los lanzadores de Grandes Ligas, sobretodo porque la trayectoria de estos cambios se ha acentuado en los últimos tres años. Pero no, las consecuencias que presentamos para los Dodgers en las 21 aperturas de Woods no han sido universals. Y eso es lo que no puedo entender.
Así que vayamos a estos tres hechos.

1. El sábado, otro lanzador abridor de los Dodgers, Brock Stewart, fue sacado de su apertura tras cuatro entradas ante los Padres. Se enfrentó a exactamente 18 bateadores. Fue la 94ª apertura en esta temporada en la que un lanzador se enfrentó a exactamente esa cantidad de bateadores - un nuevo record, superando la marca del año pasado con 93.


Ahora, en un deporte con una temporada de 2,430 partidos, 94 no parece una cantidad importante, pero si es algo que vale la pena mencionar. (Ya llegamos a 97 aperturas como esas y contando). Tan recientemente como en el 2014, hubo 65 aperturas de exactamente 18 bateadores, y si fueramos a colocar en una gráfica cuántas aperturas duran 12 bateadores, 13 bateadores, 14 bateadores y así sucesivamente, no veríamos un aumento tan grande en 18.



Fuente: Espn.com

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