El
huracán más potente que jamás haya tocado Yaguajay dejó un doloroso rastro de
destrucción en su itinerario por esta geografía.
SANCTI SPÍRITUS, Cuba.–Cuando los reporteros que cubríamos el paso
del huracán Irma por el norte de Cuba creíamos que al filo de las siete de la
mañana del sábado ya había pasado lo peor para Yaguajay, las ráfagas de más de
200 kilómetros por hora comenzaron a desprender los anclajes originales que
protegían una de las puertas exteriores del antiguo Ayuntamiento Municipal, el
edifico más sólido del pueblo.
Ya para entonces habían volado los techos del cine América
Libre y de la terminal de ómnibus de Meneses; se había desplomado La Casona,
una instalación de dos pisos de madera del barrio África, ícono del patrimonio
local; habían quedado devastadas las instalaciones del centro integral porcino
de Carbó, inaugurado en julio pasado, y en todo el municipio no quedaba en pie
ni una sola cepa de plátano, «ni una para un remedio», recalca Zeida Grau, una
lugareña de Centeno que se dice dichosa de poder contar la historia increíble
de este ciclón.
Todavía con algunas rachas de viento, lluvia intermitente y
varias zonas de su territorio totalmente inundadas por las intensísimas
precipitaciones que siguieron al meteoro, Yaguajay comenzaba a sacudirse este
domingo de la pesadilla de Irma, el huracán más potente de que se tengan
noticias en su demarcación.
«Lo que más me molestaba de este ciclón es que sonaba como una
maldita sierra eléctrica», dice una vecina en la salida de la carretera que
conduce a Mayajigua mientras, escoba en mano, lidia con la inundación del río
Máximo que le ha convertido la sala en una piscina y todavía a media tarde del
domingo amenaza con extenderse de manera oportunista a la cocina y los cuartos.
Antes del paso del huracán, Yaguajay reportaba el 40 % de su
fondo habitacional en mal o regular estados, un índice que explica, en alguna
medida, el nefasto rastro del vendaval en este frente, impacto evidente aun
cuando todavía no existen datos oficiales ni siquiera se ha podido monitorear a
profundidad la magnitud de los daños.
Las afectaciones en las cubiertas, sin embargo, no son
privativas de las viviendas; también se extendieron a centros escolares,
talleres, dependencias del comercio y la gastronomía, instalaciones deportivas
y a las restantes instituciones del municipio, caprichosamente atravesado en el
camino de Irma.
José Ramón Monteagudo Ruiz, presidente del Consejo de
Defensa Provincial, ponderó horas después del huracán la respuesta de los
vecinos del reparto Revolución, un barrio de la cabecera municipal techado con
fibrocemento, donde la mayoría de las casas resistió el prolongado embate de
los vientos gracias a las medidas de protección asumidas por la propia
comunidad.
DESPUÉS DEL HURACÁN, ¿LA CALMA O LA LLUVIA?
Como si no fueran suficientes los males generados por los
fuertes vientos asociados a su tránsito por la cayería norte del país, Irma
cerró su presentación con un verdadero diluvio que todavía al atardecer de este
domingo mantenía de bote en bote los principales ríos de la provincia y
provocaba inundaciones lo mismo en la llanura de Aridanes, en el extremo norte,
que en la zona de Manaca Iznaga y FNTA, en Trinidad.
Según informes de la estación hidrométrica de Paso Ventura,
situada en El Saltadero, municipio de Cabaiguán, el río Zaza, que recoge las
aguas de un vasto territorio de las provincias de Villa Clara y Sancti
Spíritus, registró en la medianoche del sábado un gasto de 3 055 metros cúbicos
por segundo como resultado de una crecida que alcanzó en el lugar la altura de
15,92 metros.
Otro que salió del estrés hídrico de los últimos tiempos fue
el Agabama, desbordado como un mar en su intersección con el Circuito Sur, zona
en la que fue preciso evacuar a unas 500 personas de comunidades con riesgos de
inundación, pertenecientes al municipio de Trinidad.
Al cierre de esta edición, Granma conoció de los cuantiosos
daños reportados en la Estación de Alevinaje en el municipio de La Sierpe, otra
secuela de las inundaciones, en este caso del desbordamiento de la llamada
Laguna de Boquerones, que colapsó los sistemas de la acuicultura y destruyó 800
000 ejemplares de varias especies, destinados a la siembra de los diferentes
embalses.
LA ALARMA NO FUE EN VANO
Cuando se escriba la historia de Irma habrá que reservar un
capítulo para glorificar la gestión de los hombres y mujeres que asumieron el
proceso de evacuación en esta provincia, un ejercicio que incluyó a cuadros del
Partido, el gobierno, la UJC, las organizaciones de masas, los jóvenes
estudiantes universitarios y los líderes en cada comunidad.
Como muy meritorio califica Monteagudo Ruiz, primer
secretario del Partido en la provincia, el papel de las zonas de defensa en
todo el proceso de evacuación, que puso a salvo a miles de personas residentes
en lugares vulnerables o con una vivienda no apta para resistir un huracán de
gran intensidad como Irma.
Todavía este domingo en centros estatales permanecían cerca
de 10 000 espirituanos, incluidos los habitantes de las comunidades ubicadas
aguas abajo de la presa Zaza, protegidos ante posibles penetraciones del mar en
el litoral sur o ante las seguras avenidas de los ríos que abastecen el mayor
embalse de Cuba.
La alarma no fue en vano: el Caribe se encrespó de mala
manera en más de un punto de la costa y la Zaza que se encontraba solo al 15 %
de su capacidad en los días previos al huracán, había cargado hasta la tarde de
ayer unos 500 millones de metros cúbicos, con los cuales transformó en cuestión
de horas el paisaje de su vaso, una metamorfosis que los espirituanos cuentan
entre las pocas generosidades del huracán.
Fuente: Granma


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