Puede que
el cromosoma Y sea un
símbolo de la masculinidad, pero cada vez es más evidente que no es ni sólido
ni perenne. Pese a que el cromosoma porta el gen "maestro" SRYque
determina si el embrión se desarrollará como macho (XY) o hembra (XX), contiene
muy pocos genes y es el único cromosoma que no es necesario para la vida. Al fin y al cabo las mujeres han
salido adelante sin este cromosoma.
No solo eso,
sino que el cromosoma Y se ha degenerado rápidamente hasta el punto de que las
mujeres cuentan con dos cromosomas X perfectamente normales, mientras que los
hombres tienen un cromosoma X y un cromosoma Y en decadencia. Si la tasa de
degeneración del cromosoma continúa a este ritmo, al cromosoma Y solamente le
quedan 4,6 millones
de años hasta que desaparezca del mapa. Puede que parezca mucho
tiempo, pero no lo es si tenemos en cuenta que la vida en la Tierra existe
desde hace 3.500 millones de años.
El cromosoma
Y no siempre ha sido como lo conocemos. Si retrocedemos 166 millones de años en
el tiempo hasta los primeros mamíferos, la historia era completamente
diferente. El cromosoma "proto-Y" de antaño tenía originalmente el
mismo tamaño que el cromosoma X y contenía todos los mismos genes. Sin embargo,
los cromosomas Y tienen un defecto fundamental: a diferencia del resto de
cromosomas, de los que tenemos dos copias en cada una de nuestras células, los
cromosomas Y solamente están
presentes en una copia que se pasa de padres a hijos.
El cromosoma
Y se ha degenerado rápidamente hasta el punto de que las mujeres cuentan con
dos cromosomas X perfectamente normales, mientras que los hombres tienen un
cromosoma X y un cromosoma Y en decadencia.
Esto
significa que los genes en el cromosoma Y no pueden experimentar una
recombinación genética, la "mezcla" de genes que se produce en cada
generación y que ayuda a eliminar las mutaciones de genes perjudiciales.
Sin
los beneficios de la recombinación, los genes del cromosoma Y se degeneran con
el tiempo y finalmente acaban perdiéndose del genoma.
A pesar de
esto, las últimas investigaciones han demostrado que el cromosoma Y ha
desarrollado algunos mecanismos muy convincentes para "ponerle freno al
asunto", disminuyendo el
ritmo de pérdida de genes hasta casi paralizarlo.
Por ejemplo,
un estudio reciente llevado a cabo en Dinamarca y publicado en
PLoS Genetics realizó secuencias genéticas en porciones del
cromosoma Y de 62 hombres diferentes y descubrió que es susceptible a reorganizarse
estructuralmente a gran escala para permitir la "amplificación de los
genes" (la adquisición de múltiples copias de los genes que promueven la
buena salud del esperma y mitigan la pérdida de genes).
El estudio
también demostró que el cromosoma Y ha desarrollado una estructuras inusuales
llamadas "palíndromos" (secuencias de ADN que se pueden leer de la
misma forma en ambas direcciones, como la palabra "kayak") para
protegerse de una mayor degradación.
Recopilaron
una alta tasa de "procesos de conversión de genes" dentro de las
secuencias palindrómicas en el cromosoma Y (básicamente un proceso de
"copia y pega" que permite a los genes dañados regenerarse utilizando
una copia de seguridad que no esté dañada como modelo).
Las últimas
investigaciones han demostrado que el cromosoma Y ha desarrollado algunos
mecanismos muy convincentes para disminuir el ritmo de pérdida de genes hasta
casi paralizarlo.
Si nos
fijamos en otras especies (el cromosoma Y existe en los mamíferos y en algunas
otras especies), cada vez hay más
pruebas de que la amplificación
de los genes del cromosoma Y es un principio generalizado. Estos
genes amplificados juegan un papel crítico en la producción de esperma y (por
lo menos en el caso de los roedores) en la regulación de la proporción de sexos
de la descendencia.
Varios
investigadores demostraron recientemente en el estudio Biología
Molecular y Evolución que este aumento del número de copias de
genes en ratones es un resultado de la selección natural.
Sobre la
cuestión de si el Cromosoma Y acabará desapareciendo, la comunidad científica,
como en el caso del Reino Unido ahora mismo, está dividida entre
"los que se quedan" y "los que se van". El segundo grupo
alega que los mecanismos de defensa hacen un buen trabajo y han salvado al
cromosoma Y. Mientras que el primer grupo dice que lo único que están haciendo
es que el cromosoma Y penda de un hilo hasta que termine por desaparecer. El
debate sigue a la orden del día.
![]() |
| El roedor "ellobius talpinus" no tiene cromosoma Y |
¿La desaparición de los hombres?
Tal y como
argumentamos en un capítulo del nuevo libro publicado en formato
electrónico, aunque el cromosoma Y acabe desapareciendo en los
humanos, no tiene por qué significar la extinción del sexo masculino. En muchas
especies en las que el cromosoma Y ha desaparecido siguen haciendo falta ambos
sexos para la reproducción.
En estos
casos, el gen "maestro" SRY (que determina el sexo masculino del
genoma) pasa a otro cromosoma, lo que significa que la especie produce machos
sin necesidad de un cromosoma Y. Sin embargo, el nuevo cromosoma que determina
el sexo (el nuevo cromosoma del gen SRY) volverá a comenzar un proceso de
degeneración debido a la misma falta de recombinación que supuso la extinción
del cromosoma Y previo.
Aunque el
cromosoma Y acabe desapareciendo en los humanos, no tiene por qué significar la
extinción del sexo masculino. En muchas especies en las que el cromosoma Y ha
desaparecido siguen haciendo falta ambos sexos para la reproducción.
Sin embargo,
lo interesante en el caso de los humanos es que, pese a que el cromosoma Y es
necesario para una reproducción humana normal, muchos de los genes que
porta no son necesarios en el caso
de la reproducción asistida. Esto significa que puede que la ingeniería
genética pronto sea capaz de reemplazar la función genética del
cromosoma Y, lo que permitiría tener hijos a las parejas de mujeres
del mismo sexo o a los hombres infértiles. Sin embargo, incluso aunque fuera
posible para todo el mundo reproducirse de esta manera, sería poco probable que
las personas fértiles dejarán de reproducirse de forma natural.
Aunque
estamos ante un debate muy interesante y animado en el mundo de la
investigación genética, no existen motivos para preocuparse porque ni siquiera
sabemos si el cromosoma Y acabará desapareciendo. Como hemos dicho, aunque lo
haga, seguiremos necesitando el sexo masculino para poder continuar con la
reproducción normal de la especie.
De hecho, la
idea de un sistema de "granjas" donde unos pocos hombres
"afortunados" serían elegidos para ser los padres de la mayoría de
nuestros hijos no es una opción que esté en ciernes. Lo que sí que habrá será
problemas mucho más importantes en los próximos 4,6 millones de años.
Autores:
- Darren
Griffin,
Catedrático de Genética, Universidad de Kent
- Peter
Ellis , Doctor
de Biología Molecular y Reproducción, Universidad de Kent


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