El cerebro
humano es, todavía hoy, uno de los grandes enigmas de la ciencia. Su
funcionamiento es el objetivo de multitud de estudios que no sólo quieren saber
qué regiones cerebrales dominan determinados actos, sino que también intentan
adelantarse a la aparición de enfermedades como el Alzheimer. En los últimos
años, no obstante uno de los campos que ha ido atrayendo más interés es el de
la adquisición y dominio del lenguaje y, en concreto, de cómo funciona un cerebro bilingüe,
capaz de manejarse con la misma efectividad en dos idiomas distintos.
En la
Universidad Pompeu Fabra de Barcelona existe, por ejemplo, el grupo de
investigación Brainglot cuyo
objetivo es, precisamente, comprender no sólo los procesos de aprendizaje de
dos lenguas, sino cómo el
bilingüismo puede afectar a otras capacidades cognitivas del sujeto. Es
decir, ¿son más inteligentes las personas bilingües? ¿Están mejor preparados
para la multitarea? ¿Sus cerebros se mantienen "en forma", como quien
dice, durante más tiempo?
El aprendizaje del lenguaje
El modo en
el que nuestros cerebros adquieren un lenguaje (y aprendemos a hablar) ha sido
muy estudiado por la comunidad científica, pero no hay una única teoría que explique el proceso por el que se consigue.
Entre el innatismo de Noam Chomsky (que sostiene que los niños ya nacen con
unas aptitudes lingüisticas innatas que se activan dependiendo del entorno), el
constructivismo o las teorías que apuntan que es a través de la comunicación e
interacción con el entorno como un niño aprende a hablar, hay varias
explicaciones sobre el modo en el que nuestros cerebros adquieren un lenguaje,
muchas de ellas derivadas de los trabajos de Jean Piaget.
Los niños desarrollan sus capacidades
para adquirir un lenguaje en sus primeros cinco años de vida
La vieja
discusión entre lo innato y lo aprendido se traslada al campo lingüístico, y
parece que lo único que sí está claro es que hay que desarrollar esa habilidad para aprender la primera lengua, la
materna, en los primeros cinco años de vida. En los años 70, científicos
estadounidenses quisieron comprobar esto con Genie, una niña de 13 años que
había pasado gran parte de su vida encerrada en su casa, sin contacto con el
mundo exterior y con un vocabulario consistente en apenas cinco palabras. Su
caso, recogido en el documental 'La niña
salvaje', mostraba los intentos por conseguir que Genie pudiera
aprender un lenguaje siendo, tal vez, demasiado mayor para ello, pues su
cerebro ya había superado la etapa de formación lingüstica.
Con el
bilingüismo sucede lo mismo. Estudios como los del Instituto de Aprendizaje y
Ciencias del Cerebro de la Universidad de Washington apuntan que a los niños hasta siete años les resulta
mucho más sencillo aprender dos idiomas, y manejarse al mismo nivel con
los dos. Uno de sus investigadores, Andrew N. Meltzoff, explicaba al
diario El País que,
a partir de los ocho y hasta los 18 años, el aprendizaje pasa a ser "más
académico y lento" y resulta más difícil hablar un segundo idioma con la
misma naturalidad que nuestra lengua materna.
Cómo funciona un cerebro bilingüe
En España
hay cuatro lenguas oficiales (castellano, euskera, catalán y gallego) y una
parte destacable de la población es bilingüe, capaz de manejarse de igual modo
tanto en castellano como en otra de esas lenguas. En Estados Unidos, por poner otro ejemplo, el 18% de sus habitantes en
2007 eran bilingües en inglés y otro idioma, y ese porcentaje aumenta
cada año. La composición cada vez más diversa de las sociedades lleva a que se
hagan más estudios sobre el funcionamiento del cerebro de una persona que,
desde su infancia, puede conversar, pensar y desarrollar tareas complejas en
dos idiomas distintos, aunque el que primero aprende, el materno, siempre
tendrá cierta prioridad.
En el modo
en el que una persona aprende dos lenguas intervienen tres factores: la edad de
adquisición del lenguaje, lo bien que se habla ese lenguaje y el control
cognitivo del lenguaje, es decir, el proceso de selección de un idioma sobre
otro en el caso de los bilingües. En el primer factor, está ya demostrado
que el periodo de aprendizaje de
nuestra lengua materna está en los primeros años de vida, entre cinco y
siete. ¿Pero hay diferencias entre el modo en el que los niños en ese periodo
temprano de sus vidas adquieren además una segunda lengua?
Los bilingües tienen mayor capacidad
de concentración en una tarea, ignorando las interferencias a su alrededor
El
departamento de Psicología de la Universidad de California en Los Ángeles
realizó varios
experimentos con bebés de varios meses de vida inmersos en
ambientes bilingües. Lo que se pretendía era averiguar si sus cerebros procesaban de manera
diferente su entorno, estudiando el modo en el que los niños respondían
ante estímulos visuales. Los resultados fueron negativos, por lo que los
científicos concluyeron que las diferencias cognitivas entre bilingües y
monolingües proceden de la adquisición y uso de vocabulario, más que de un tema
de percepción. En ese aspecto, los cerebros de ambos grupos funcionan del mismo
modo.
Por otro
lado, investigadores de la Universidad
Northwestern y de Houston se sirvieron de jóvenes texanos de
entre 18 y 27 años, de los que 17 eran bilingües en español e inglés y 18 sólo
hablaban inglés, para continuar ampliando los conocimientos sobre el
funcionamiento de un cerebro acostumbrado a manejar dos idiomas. Se estudiaba
qué partes de su cerebro se activaban cuando escuchaban varias palabras con
pronunciaciones similares en inglés, y otras más diferenciadas, y determinaron
que los bilingües tienen mayor
capacidad para concentrarse en una tarea y aislarse del ruido o las
interferencias a su alrededor. Viorica Marian, una de las involucradas en el
estudio, explicaba los resultados de esta manera:
"Es como un semáforo. Los bilingües siempre están dando luz verde
a un idioma y la roja al otro. Cuando tienes que hacer eso todo el tiempo, te
vuelves muy bueno reprimiendo las palabras que no necesitas".
Monolingües y bilingües
Entonces, viendo todo esto, ¿cuál es la diferencia entre los cerebros de
las personas que sólo hablan un idioma y los de quienes se manejan con el mismo
nivel de eficiencia en dos? Los científicos adquieren sus datos estudiando el
flujo de sangre y oxígeno a determinadas regiones del cerebro durante la
realización de ciertas tareas, y se sirven de resonancias magnéticas para ello.
De este modo, pueden ver que los hablantes de un solo idioma utilizaban
más las regiones del cerebro que se dedican al lenguaje, mientras las bilingües
emplean más las centradas
en el control del lenguaje, en la toma de decisiones referidas a él.
Es decir, que la principal diferencia entre un cerebro monolingüe y otro
bilingüe está en su capacidad para tomar decisiones. No es que unos sean más
inteligentes que otros, sino que desarrollan otro conjunto de habilidades. Por
ejemplo, los bilingües desarrollan capacidades cognitivas que les permiten
adaptarse a los cambios en las tareas que están desarrollando. Este se debe a
que su cerebro está constantemente eligiendo la lengua en la que se expresa, lo
que le da mucha más flexibilidad.
También les permite concentrarse y memorizar
mejor.
Sin embargo, las investigaciones sobre los beneficios que el bilingüismo
tiene para el cerebro también tienen sus escépticos, que no terminan de
ver claro que exista lo que se ha denominado "la ventaja bilingüe".
O, siendo más concretos, que no encuentran
estudiosque determinen de un modo claro que dicha ventaja existe a
escala global. En lo que sí parece haber más consenso es en que aprender más de
un idioma es beneficioso para el cerebro porque le permite ejercitarse y
mantenerse en forma, lo que puede ayudar a retrasar la aparición de
enfermedades que van minando poco a poco sus capacidades.
Fuente:Xataka.com



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