ORLANDO, Florida -- La
mudanza del jonronero Giancarlo Stanton de los modestos Marlins de Miami a los hiper poderosos Yankees de Nueva York pone de manifiesto la importancia
capital que tiene la cláusula de no cambio en los contratos multimillonarios de
las Grandes Ligas.
Las cláusulas de no cambio
suelen ser de diferentes categorías. Una cláusula completa otorga al pelotero
el poder de rechazar o aprobar un cambio a los otros 29 conjuntos. Una cláusula
parcial le da poder para elegir una cantidad limitada de lugares a los que no
le gustaría ser enviado (algunos contratos permiten al jugador cambiar esa
lista cada cierto tiempo) e incluso momentos del contrato en que puede ser
canjeados.
También tenemos el derecho
10-5 (años en Grandes Ligas y los últimos cinco con el mismo conjunto) que
convierte en intransferible sin consentimiento a los jugadores veteranos, un
derecho que existe desde mediado de la década de los setenta.
Horas después de rechazar
ser transferido a los Cardenales de San Luis y Gigantes de San Francisco, clubes que ofrecían mejores
condiciones a los Marlins para hacerse de los servicios del vigente Jugador Más
Valioso de la Liga Nacional, la franquicia miamense se puso de acuerdo con
Nueva York, uno de los únicos cuatro clubes que el pelotero dejó saber que
aprobaría. Los otros tres eran Dodgers de Los Ángeles, Astros de Houston y Cachorros de Chicago.
Básicamente, los Marlins
fueron forzados a ceder su mejor posesión bajo los términos y condiciones de
Stanton y los Yankees. Era la única salida para tratar de resolver uno de los
grandes disparates que cometió cerca del final de su gestión el dueño anterior,
Jeffrey Loria.
Cuando los Marlins, un
equipo de mercado malogrado y de los últimos en asistencia anualmente,
otorgaron a Stanton la histórica y ridícula extensión de 13 años por $325
millones de dólares en el invierno de 2014, empeoraron la situación agregando
una cláusula que daba el poder del veto al pelotero, lo que significó un cambio
radical en la política de esa empresa.
Hasta entonces, los Marlins
tenían como principio fundamental, el no dar cláusula de no cambio a peloteros
con contratos caros. La flexibilidad de poder cambiar a quien sea a donde sea
en el momento que decidieran, fue la razón principal por la que los Marlins
firmaron a largo plazo y luego cedieron a jugadores como Gary Sheffield, Carlos
Delgado, José Reyes y Mark Buehrle, entre muchos otros.
Y fue no otorgar cláusula
de no cambio que evitó que los Marlins firmaran al agente libre
dominicano Albert Pujols, un futuro miembro del Salón de la Fama, en el
invierno del 2011. Antes que Pujols firmara por 10 años y $240 millones de
dólares, los Marlins le ofrecieron $270 millones por el mismo período de
tiempo, pero el inicialista debía olvidarse de una protección que evitara que
lo cambiaran sin su consentimiento.
Pujols prefirió irse a
Orange County y pagar mayores impuestos en California que mudarse a Florida con
una mejor cuenta bancaria, pero sin poder para vetar una mudanza forzada de
Miami cuando el equipo lo decidiera.
Fuente:Espn.com

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