En pocos
años Marruecos se ha
convertido en un actor importante en la fabricación mundial de automóviles. Es
ya el segundo país con mayor
producción de vehículos de Africa, aunque Sudáfrica sigue liderando el
continente. Es un país a tener muy en cuenta por su proximidad y sus lazos con
Europa, especialmente con España y Francia.
Con el
crecimiento económico y la ampliación de la Unión Europea, España se impuso
como uno de los mayores productores mundiales de automóviles.
De hecho, es el
tercer fabricante europeo y el octavo productor mundial de automóviles con más
de 2.848.000 unidades en 2017. Pero las oportunidades de fabricar a bajo coste
con mano de obra cualificada se han agotado en el entorno europeo y los
fabricantes han puesto la mirada en Marruecos. ¿Puede Marruecos ser una nueva potencia del motor?
Tanger Med es
el nombre de la zona franca del puerto de Tánger, en Marruecos. Situado a 45 km
de Tánger, a 20 km de Ceuta y a tan sólo 14 km de la bahía de Algeciras, es el
nuevo motor económico del país.
Construido con el dinero de la venta de Maroc
Telecom a la francesa Vivendi, el puerto movió en 2017 más de 50 millones de
toneladas y más de 4 millones de contenedores. En su segunda fase, que debería
empezar a funcionar en 2019, el puerto tendrá capacidad para mover más de 9
millones de contenedores. Ningún
puerto español tiene esa capacidad.
Marruecos, primer fabricante de turismos de África
Las zonas
francas de los puertos, libres de muchos impuestos para favorecer el comercio o
la industria, se usan para favorecer su crecimiento. España tiene las suyas y
en los años 50 y 60 ayudaron al desarrollo del país, como las zonas francas de
Barcelona y de Vigo. Ambas fueron clave en la creación de las fábricas de SEAT
y Citroën, respectivamente. Tánger Med, siguiendo ese modelo, es también la
puerta de entrada de la inversión
del sector de la automoción y la puerta de salida de sus
exportaciones.
Marruecos es
el segundo fabricante de vehículos de África y el primer fabricante de
turismos, por delante de Sudáfrica.
Con 345.000
vehículos fabricados en 2016 y 376.000
unidades en 2017 (+9 % con respecto a 2016), Marruecos es el
segundo productor africano de automóviles, por detrás de Sudáfrica. Y exporta el 85 % de su producción.
Así,
el automóvil se ha convertido en el primer sector exportador del país, tras
décadas de liderazgo de los fosfatos.
Es más, si
miramos los datos de la
OICA, Marruecos ya
fabrica más turismos que Sudáfrica. De los 376.000 vehículos fabricados
en Marruecos en 2017, 341.802 unidades fueron turismos. Sin embargo, de los
589.951 vehículos fabricados en Sudáfrica en 2017, sólo 321.358 unidades fueron
turismos. Las 268.593 unidades restantes fueron vehículos industriales.
Además,
Sudáfrica experimentó un ligero descenso en su producción (-1,51 %). Vamos, que
Marruecos va camino de ser el primer productor africano de vehículos.
¿Quién fabrica allí?
Renault fue
el primero en apostar por Marruecos. Si bien su factoría de Casablanca produce
desde 1999 el Kangoo y el Dacia Logan en CKD (por Completely Knocked Down, es
decir, los coches fabricados en Europa o Asia son enviados desmontados para
evitar aranceles y ser montados in situ), posee en Tánger desde 2012 una factoría completa. Allí produce los
Dacia Dokker, Sandero y Lodgy (éste último en exclusiva). La mayoría de la producción
es destinada a la exportación y se venderá como Dacia o Renault, según los
mercados.
La factoría
Renault de Tánger fabrica algo más de 300.000 unidades al año, pero el mercado
local es de unos 160.000 coches al año. 2017 fue un año récord
con 168.693 matriculaciones y Dacia matriculó algo más de 42.000 coches.
Es evidente, la vocación de esa factoría es de exportar.
El grupo PSA, por su parte, está
levantando una factoría en Kenitra en la que espera fabricar a partir de 2019 más de 90.000 coches y
2000.000 motores, éstos últimos
para abastecer las factorías europeas. Las marcas francesas son
obviamente las primeras en invertir en Marruecos, pero no son las únicas. O al
menos, no se quedarán solas mucho tiempo.
Los
fabricantes que invierten en Marruecos lo tienen claro, estamos ante una industria
claramente exportadora, como lo es en España o Francia.
En diciembre
de 2017, el fabricante chino BYD
(primer fabricante mundial de vehículos eléctricos) firmó un
acuerdo con el país africano para la implantación
de una fábrica de coches eléctricos cerca de Tánger. El acuerdo
prevé también la creación
de otras tres factorías: una fábrica de camiones y autobuses
eléctricos, una de trenes y una de baterías. Aunque en el caso de BYD, se
desconoce la fecha de puesta en marcha de la primera de esas fábricas. Para
BYD, Marruecos será su puerta de entrada a Europa.
¿Por qué es atractivo?
La zona franca de Tanger Med es atractiva por su fiscalidad. Las empresas que se instalen allí
no tiene la obligación de pagar el Impuesto de Sociedades los cinco primeros
años para luego tributar el 8,75% durante los veinte ejercicios siguientes. Eso
sí, siempre y cuando entorno al 90 % de su producción sea exportada.
Pero la
fiscalidad favorable de las zonas francas de Marruecos no es suficiente para
justificar el auge de la automoción en el país africano. Se debe también a una
estrategia diferente de la de sus vecinos y rivales.
Argelia, por
ejemplo, ve como su producción crece, pero se mantiene en niveles muy bajos con
respecto a Marruecos debido a la obligación
de tener un socio local para la producción, lo que se conoce como
“clausula de 51/49”. Instaurada en Argelia en 2009, obliga al inversor
extranjero a tener un socio local con el 51 % de las acciones de la empresa. Es
decir, monta una fábrica, pero al final no será el dueño de ella ni tendrá el
control. ¿Por qué esa obligación? Porque Argelia impone cuotas de importación,
que casi siempre son muy inferiores a la demanda con el objetivo de
"obligar" a instalar fábricas.
Es algo
similar a lo que ocurre en China. Sin embargo, con 24 millones
de turismos matriculados en 2017, el mercado interior del país
asiático es un pastel apetecible para que los fabricantes extranjeros se
arriesguen en China con este tipo de clausulas. En Argelia no ocurre lo
mismo. En 2016,
fueron 257.000 los coches nuevos matriculados.
Mientras la
producción de turismos en Marruecos supera las 300.000 unidades, en Argelia en
2017 han sido de 60.606 coches.
Así,
mientras la producción de turismos
en Marruecos supera las 300.000 unidades, en Argelia en 2017 han sido de
60.606 coches (frente a las más de 42.000 unidades de 2016). Y hablamos de
modelos CKD para evitar aranceles, como los SEAT Ibiza,
León y Arona y otros modelos del grupo VAG ensamblados en Relizane.
Es decir, es una producción con poco valor añadido en suelo argelino y que
apenas precisa de proveedores locales.
Marruecos, a
la inversa no obliga a tener un socio marroquí, pero sí pide que haya un mínimo
de integración local, es decir, que no se importe todo lo necesario para la
fabricación. De ahí que no solamente, Marruecos haya atraído a los fabricantes
de automóviles, sino también a la industria de los proveedores.
Y ya no es
solo una cuestión de voluntad del gobierno del país, sino que hoy en día la
industria (y especialmente la del automóvil) trabaja con flujo tendido o “just
in time” (como se le conoce en la jerga de la industria). La fábrica no tiene
stock de las piezas necesarias para la producción, éstas van llegando justo a
tiempo a la línea de montaje para poder fabricar el producto. El resultado es,
con un estrecho marítimo de por medio que puede dificultar el transporte,
una industria auxiliar que se
instala a proximidad de las factorías de automóviles en territorio
marroquí.
Así, los
últimos en incorporarse a la larga lista de la industria auxiliar automóvil
presente en Marruecos, y que incluye gigantes como Delphi, Lear o Exco
Automotive, se una la italiana
Sogefi (filtros para motores) y la japonesa Asahi AGC (fabricante de lunas).
Esta
industria auxiliar supone un 65 % de integración de componentes locales para
PSA (se ha comprometido en el acuerdo firmado con el reino de Marruecos),
mientras que Renault se ha
comprometido a alcanzar ese mismo 65 % (a excepción de los motores) en 2023.
Y no es solo la industria extranjera, la local también empieza a beneficiarse
de esa tendencia. Afrique Câbles, del grupe Ynna, es ahora proveedora de las
baterías de los Dacia/Renault y Maghreb Steel ha obtenido la certificación de
Renault para proveer algunos de los aceros necesarios en los coches.
Marruecos es
también atractivo por los bajos costes salariales. Por ejemplo, en la factoría
de Renault, la media es
de 500 euros -si incluímos a los altos sueldos de los directivos- (algunas
fuentes hablan de sueldos que van desde los 250 euros a
los 1.000 euros). La situación es tal que con el sueldo de un operario en Francia, se
contratan a diez en Tánger. Frente a Rumanía, Renault sigue ganando. Con
el sueldo de un obrero rumano en Pitesti, sede histórica de Dacia, se contratan
a tres operarios en Marruecos.
¿Puede Marruecos hacer daño a Europa? ¿Y a España?
Frente a sus
rivales directos, Marruecos juega con ventaja. La inestabilidad política en
Túnez ahuyenta los inversores, mientras que en Argelia no tienen claro que
quieran abandonar la clausula del 51/49. Esta clausula debería, en
principio, eliminarse para poder cumplir con el tratado de
libre comercio firmado con la Unión Europea y que entraría en vigor en 2020.
Sin embargo, parece ser que no se eliminará del todo y que se mantendrá
en sectores que consideren estratégicos. Y el automóvil podría ser
uno de esos sectores que consideren estratégicos.
Así, la
estabilidad política del reino de Marruecos y la voluntad de abrir el país al
capital extranjero mediante incentivos fiscales (en lugar de ponerle trabas
como cuotas o clausulas tipo 51/49 a la argelina), hacen que la industria esté
en pleno auge y fase de crecimiento.
Si el
acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Marruecos llega a ser total
(el actual está en vigor
desde marzo de 2000 y es ya bastante exhaustivo), no sería
extraño que la inversión en la producción de automóviles en Marruecos siga
creciendo. Actualmente, la
inversión se centra en modelos low cost con poca tecnología y con poco valor
añadido y donde los márgenes de beneficios por coche son muy
pequeños. El escenario más probable es que se abran nuevas factorías.
Así, las
fábricas europeas que producen modelos de poco valor añadido sí podrían ver su
producción peligrar e irse a Marruecos. Y es que en este tipo de producción, es
decir, la de un producto donde hay poca tecnología que recortar, reducir el
coste de la mano de obra permite aumentar los márgenes de beneficio de cada
coche. Recordemos que en la zona franca de Tánger Med el salario medio mensual es de 300 euros.
Pero también
puede ser algo positivo. Por ejemplo, los componentes más importantes y de más
valor añadido podrían venir de Europa. Actualmente, los motores para la fábrica
Renault de Tánger proceden de España y entran en Marruecos sin pagar aranceles
(gracias al acuerdo de marzo de 2000). Y ahí está la clave para que España (y
Europa) no pierda su posición privilegiada: invertir en I+D y tener las
competencias para fabricar componentes y automóviles de alto valor añadido.
Fuente:Xataka.com




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